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¿Quién paga la reparación de los electrodomésticos de la vivienda alquilada?

Durante la vigencia de un contrato de arrendamiento, tanto la vivienda como los elementos que la integran sufren un lógico deterioro que obliga a las partes a hacer frente a los gastos de su reparación. Sin embargo, arrendador y arrendatario no siempre se ponen de acuerdo sobre quién es el responsable de dichos gastos.

En el caso de los electrodomésticos, las reparaciones pueden ser de muy distinta entidad o consistir en arreglos que van desde corregir un error de funcionamiento a la sustitución del aparato por uno nuevo. Entonces, ¿quién debe hacerse cargo de su coste? ¿Se aplica la misma solución a todos los casos?

A continuación veremos que no es así, y que será necesario atender a las circunstancias del caso concreto para determinar quién es el responsable de la reparación de los electrodomésticos de la vivienda alquilada.

¿Qué dice la Ley de Arrendamientos Urbanos sobre la reparación de los electrodomésticos?

Debido a esta casuística tan dispar, no es posible dar una única respuesta a la pregunta formulada, y la ley tampoco ayuda demasiado, ya que se limita a establecer una regla general que en la práctica plantea bastantes dudas, por lo que es necesario analizar cada caso concreto para llegar a una conclusión.

La Ley 29/1994, de 24 de noviembre, de Arrendamientos Urbanos, establece en su artículo 21 que serán a cargo del arrendatario los gastos relativos al mantenimiento de la vivienda, y que corresponden a pequeñas reparaciones exigidas por el desgaste que causa el uso ordinario.

(...)

4. Las pequeñas reparaciones que exija el desgaste por el uso ordinario de la vivienda serán de cargo del arrendatario.

Artículo 21 LAU (Ley 29/1994). Conservación de la vivienda

También serán responsabilidad del arrendatario o inquilino las reparaciones a las que haya lugar debido a un uso negligente o malintencionado por su parte (artículos 21.1 de la LAU y 1563 del Código Civil).

Por el contrario, serán responsabilidad del arrendador las reparaciones destinadas a conservar la vivienda en buen estado, garantizando en todo momento unas adecuadas condiciones de habitabilidad.

1. El arrendador está obligado a realizar, sin derecho a elevar por ello la renta, todas las reparaciones que sean necesarias para conservar la vivienda en las condiciones de habitabilidad para servir al uso convenido, salvo cuando el deterioro de cuya reparación se trate sea imputable al arrendatario a tenor de lo dispuesto en los artículos 1.563 y 1.564 del Código Civil.

La obligación de reparación tiene su límite en la destrucción de la vivienda por causa no imputable al arrendador. A este efecto, se estará a lo dispuesto en el artículo 28.

Artículo 21 LAU (Ley 29/1994). Conservación de la vivienda

Ante esta imprecisión, es necesario acudir a la jurisprudencia para extraer algunos otros criterios que nos ayuden a resolver cada caso:

  • El arrendatario debe hacerse cargo de los gastos normales de mantenimiento, pero en caso de avería se entiende que es responsable el arrendador, a menos que la avería haya sido provocada por un uso indebido del electrodoméstico.
  • Los gastos de escasa cuantía, destinados a reparar pequeños desperfectos, serán por cuenta del arrendatario o inquilino, mientras que las reparaciones que supongan un coste elevado habrá de pagarlas el arrendador. 
  • El deterioro provocado por el mero transcurso del tiempo no es responsabilidad del arrendatario, sobre todo si el inicio del arrendamiento es relativamente cercano a la fecha de aparición de la avería. Por tanto, esos gastos se entiende que debe pagarlos el arrendador. 
  • Si el arreglo de la avería hace necesaria la sustitución del electrodoméstico por uno nuevo, se trata de un gasto por cuenta del arrendador o casero. En cambio, si solo hubiera que sustituir una pieza de escaso valor, puede entenderse que estamos ante un supuesto normal de gasto de mantenimiento, y, por tanto, es responsabilidad del inquilino.

¿Qué precauciones hay que tomar al alquilar una vivienda amueblada?

Solo tiene sentido plantearse quién debe reparar un electrodoméstico de la vivienda alquilada si el arrendamiento se ha acordado sobre una vivienda amueblada, en la que están incluidos una serie de elementos accesorios y enseres sobre los que también se extiende la obligación de mantenimiento.

En este caso, hay que tener en cuenta algunas medidas desde el inicio:

  • En el momento de formalizar el contrato, es práctica habitual incluir un inventario con la relación de todos los elementos que también son objeto de arrendamiento, y a los que les serán aplicables las mismas normas reguladoras que al arrendamiento de la vivienda (artículo 2.2 de la LAU). Ello supone que, si se avería algún electrodoméstico no incluido en el inventario inicial, el arrendador puede negarse a pagar su reparación.
  • Al inicio del arrendamiento, conviene que el arrendatario revise a fondo la vivienda y compruebe el funcionamiento de los electrodomésticos y el estado de los demás muebles y enseres de la casa. En caso de que observe algún desperfecto o avería de la que el arrendador no le hubiera avisado, deberá comunicárselo.
  • También es aconsejable tomar fotos de todo lo contenido en la vivienda, con el fin de poder cotejar el estado de todos los elementos una vez termine el arrendamiento. Esta previsión puede evitar muchos problemas en el futuro.

¿Y qué pasa si el arrendador no quiere pagar la reparación de los electrodomésticos?

A pesar de haber tomado todas las precauciones necesarias y de haber cumplido con el deber de mantenimiento de la vivienda, el arrendatario se puede encontrar con que su casero no se responsabiliza de la reparación de una avería en un electrodoméstico. ¿Qué puede hacer en este caso para defender sus derechos?

Lo primero que debe hacer es cumplir con la obligación que le impone el artículo 21.3 de la LAU, es decir: comunicar al arrendador, a la menor brevedad posible, la necesidad de las reparaciones que exceden de su responsabilidad.

Se aconseja que tome fotografías del desperfecto y las adjunte al escrito de comunicación de los daños. Además, debe permitir que el arrendador inspeccione el electrodoméstico y verifique la avería por sí mismo o por un técnico designado por él.

Si, una vez realizados estos trámites, el arrendador se niega a pagar la reparación pese a entrar dentro de sus obligaciones, el inquilino puede reclamar, teniendo para ello varias vías a su alcance.

¿Qué opciones tiene el inquilino para reclamar el pago de la reparación?

Existen distintas posibilidades:

  • Lo más aconsejable y menos costoso es enviar un burofax con acuse de recibo.
  • Si la primera reclamación no surte efecto, entonces podrá acudir a los servicios de mediación o arbitraje disponibles en la comunidad autónoma, si las partes pactaron esta posibilidad al formalizar el contrato (artículo 4.5 de la LAU).
  • Finalmente, solo queda la opción de acudir a los juzgados e iniciar un procedimiento civil por la vía del juicio verbal (cuando lo reclamado no supera la cantidad de 6000 euros). Antes de tomar esta decisión, habría que valorar si puede llegar a resultar antieconómica, teniendo en cuenta el objeto de la reclamación.

En todo caso, si el arrendatario ha tenido la precaución de documentar en lo posible todas las incidencias relacionadas con los electrodomésticos a lo largo del arrendamiento, le será más fácil probar su derecho a la hora de reclamar.

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